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Es la operación que nos permite, junto con los pinzamientos y el recorte de las
raíces y el alambramiento, dar la forma característica que ha de tener nuestro
Bonsái. Cada planta específica tiene su forma de poda atendiendo a su
morfología, pero de manera general, tendremos que prestar especial atención para
la poda a las yemas apicales y laterales, según a dónde queramos dirigir la dirección
de las ramas e incluso detener su crecimiento.
Tenemos, como en todas
las operaciones que se realizan con los Bonsáis aplicar la técnica y el arte para
conseguir los efectos estéticos, las flores y frutos deseados.
Igualmente
con la poda, eliminaremos las ramas o partes del Bonsái que estén enfermos o secos.
En general, debemos eliminar las siguientes ramas por considerar que son antiestéticas:
- Las que son opuestas a la misma altura del tronco, cortaremos una.
- Las
que crecen hacia arriba son muy vigorosas y mediante la poda debemos controlar
su crecimiento excesivo.
- Las que crecen paralelas bastante juntas, podaremos
una, dejando la que creamos que es la más apropiada.
- De las que crecen en
forma radial, sólo dejaremos las que nos interesen para el diseño que hayamos
elegido.
- Cuando se entrecruzan hay que corregir el problema o con alambre
o mediante la poda.
- Hasta una cierta altura, sobran las ramas que crecen por
delante del tronco porque obstaculizan su visión. *También tendremos que prescindir
de las ramas simétricas que crezcan a la misma altura del tronco.
- Las ramas
que crecen hacia abajo, suelen interferir en las inferiores impidiendo su contemplación
directa.
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