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La principal ventaja de trabajar con esquejes o estacas es que el material
se suele conseguir libremente: de los brotes o ramas de árboles que se
tiran al podarlos. A esta técnica se le denomina Sashiki: bonsái
a partir de un esqueje.
Los esquejes pueden ser una fuente rápida
de nuevas plantas, pues algunos enraizan en unas cuantas semanas y alcanzan en
seis meses una altura que un ejemplar procedente de semilla tardaría en
alcanzar en 3 ó 4 años. La ventaja final de este método es
que la planta es idéntica a la progenitora y presentará, por tanto,
las mismas características.
En la imagen una compiosición, sobre unas rocas un
Juniperus sargentii, (sabina) La única desventaja
es que algunas especies no enraizan a partir de esquejes o son difíciles
de cultivar de esta manera. Otros métodos de propagación:
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